REPÚBLICAS BÁLTICAS, DÍA 4: SIGULDA-RIGA

De nuevo la ley de Murphy hace de las suyas. La mañana se presenta lloviendo. Seguimos los planes que decidimos ayer: desayunar, coger autobús, Riga, vuelta al autobús, descanso, cena, ducha y a la cama.

El primero de los planes, el desayuno, no tiene dificultad. El segundo, coger el autobús que nos lleve a Riga, presenta dos  cosas a tener en cuenta: por un lado, el cambio de la estación de autobuses que ahora se encuentra en la estación de trenes; por otro, sólo venden billetes en la taquilla hasta 10 minutos antes de la llegada del autobús. Si no, hay que ir al andén donde sale, si hay sitio te subes y se lo pagas al conductor.

La duración del trayecto nos anuncian de una hora, pero no sabemos si por las condiciones del día, del tráfico o una alineación de astros no contemplada el viaje se alarga hasta la hora y media.

El conductor va haciendo diferentes paradas, cual autobús urbano, a lo largo del casco urbano de Riga. Decidimos esperar a la última, ya que es la de la estación de autobuses y nos deja al lado del mercado, que es otro de los puntos de visita que tenemos en mente. A parte, la estación de autobuses está muy próxima al casco histórico, así que, no hay duda, empezaremos desde allí. Como comentábamos antes, si alguien viene en este trayecto ha de saber que el autobús para en diferentes puntos del entorno del casco histórico, se puede elegir donde comenzar a caminar.

EDIFICIOS DEL MERCADO CENTRAL. RIGA

EDIFICIOS DEL MERCADO CENTRAL. RIGA

El mercado es un complejo bastante grande, durante la Primera Guerra Mundial fueron  hangares destinados a reparación y mantenimiento de zepelines. Por dentro no está masificado de puestos y a medida que vamos pasando de pabellones vemos el pescado, la carne, la verdura, etc. Quizá el que más nos ha llamado la atención sea el primero que hemos visto, el del pescado. Mayoritariamente, diríamos que un 85 % de lo que se vende es salmón. Entero, por partes –más o menos grandes-, en tiras, las huevas y otras maneras que no recordamos. Barato precisamente no es, porque hemos visto lomos, buenos eso sí, a 18,60 € kg.

PUESTO DE SALMÓN EN EL MERCADO. RIGA.

PUESTO DE SALMÓN EN EL MERCADO. RIGA.

Después de comprar en uno de los puestos de dulces, uno que creemos típico de aquí, el Punpurnieki, salimos a recorrer el casco histórico de Riga bajo una lluvia que no cesa.

INTERIOR DEL MERCADO. RIGA

INTERIOR DEL MERCADO. RIGA

Cruzamos el puente sobre el canal Andrejosta que divide la ciudad y rodea todo el sector histórico. El recorrido lo concretamos con la Lonely Planet y el callejero que nos envió la Embajada. Una de las premisas que establecen ambos es que callejeando uno debe perderse por el casco viejo de esta ciudad, y es lo que hacemos, aunque de manera controlada. Es decir, serpenteando mucho, pero sabiendo en todo momento donde estamos y donde queremos ir.

Comenzamos la visita en la calle Valnuiela. Para no perder las costumbres, al menos las buenas, hacemos aquí la pausa café. Lo hacemos en un bar donde tienen una furgoneta Volkswagen, la de los hippies, cortada para adaptarla como barra de bar. El establecimiento nos ha encantado y nunca habíamos visto semejante cantidad de cañas, o grifos de cerveza, en una barra. El bar está muy chulo.

CASCO HISTÓRICO DE RIGA

CASCO HISTÓRICO DE RIGA

PUBLICIDAD LLAMATIVA DE UN HOSTEL

PUBLICIDAD LLAMATIVA DE UN HOSTEL

CURIOSA BARRA DE BAR EN RIGA

CURIOSA BARRA DE BAR EN RIGA

La fase de “pederse” la empezamos hacia las calles que rodean y que terminan llegando a la iglesia de San Pedro, pasando por la sinagoga –donde no nos dejan pasar-, el museo de fotografía de Letonia –no entramos-, el museo de cine –tampoco- y el museo del deporte letón –ni asomarnos-.

Finalmente, en San Pedro nos decidimos a subir en el ascensor de la torre para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad. La mala suerte ha sido que hoy es lunes y está cerrada.

Desde esta iglesia es muy sencillo llegar a la Plaza del Ayuntamiento. Aquí lo primero que visitamos es la oficina de turismo. Hemos de decir que el trato y la atención han sido muy buenos, como ya nos habían anunciado otros viajeros. Pedimos un nuevo callejero, lo que ayuda a mejorar, con mucho, la información  y organización de la visita.

FACHADAS EN LA PLAZA DE LA CATEDRAL. RIGA.

FACHADAS EN LA PLAZA DE LA CATEDRAL. RIGA.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. RIGA.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. RIGA.

El siguiente sector que elegimos es el de la catedral. A las doce hay concierto así que esperamos dando un paseo y ampliando nuestra zona de visita para hacer tiempo. La catedral es famosa por su órgano, así que esperamos la hora para poder escuchar algo de lo que tocaban.  Llegado el momento nos acercamos a la zona de entrada y empezamos a hacer cola. Para nuestra sorpresa, no porque no lo valga, pero si porque no contábamos con ello, el concierto dura 20 minutos y nos cuesta 7 € por persona. Educadamente abandonamos la cola, ya que, como interés cultural nos puede llamar la atención, pero como apasionados de este tipo de música… no. Nos dicen que después del concierto podemos volver a ver el templo. Eso haremos. En el sector de la catedral están: el Museo de Historia de Riga y el de la navegación, el Museo de la Aviación, Museo de Arte, el conjunto arquitectónico de los tres hermanos, el Museo de Arquitectura de Letonia y alguna que otra cosa más.

CASA DE LOS CABEZAS NEGRAS

CASA DE LOS CABEZAS NEGRAS

CASCO HISTÓRICO. RIGA

CASCO HISTÓRICO. RIGA

CALLE KALKU. RIGA

CALLE KALKU. RIGA

Desde aquí nos vamos al sector del castillo donde podemos ver el edificio del Arsenal, la iglesia de Santiago –a esta sí que entramos-,  y algún que otro templo no señalado en ninguno de los tres planos informativos que llevamos.

Paramos para comer y vamos al restaurante Alus Seta en la calle Tirgonuiela, recomendado por otros viajeros. Es un self-service sencillo y económico. El postre y el café lo tomamos en una cafetería contigua, algo cara, pero tanto el café como las tartas que probamos están muy buenos.

Con el estómago lleno, cruzamos el canal hacia las calles Alberta, Strelnieku y Elizabetes. Por el camino vemos, sin entrar, el Museo de Arte de Letonia. El acercarnos a las calles indicadas es porque, según todas las guías, es el sector de la ciudad con más ejemplos de edificios de Art Noveau que hay en Riga. Hay que tener en cuenta que esta ciudad es la que tiene mayor cantidad de edificios construidos con este tipo arquitectura y de decoración que hay en Europa.

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

Al principio el Art Nouveau se influenció de los dibujos japoneses difundidos por toda Europa occidental, pero cuando el movimiento adquirió mayor empaque, la tendencia se hizo más ostentosa y más libre.El movimiento Art nouveau alcanzó su cénit en el umbral del s. XX, cuando inundó todas las ciudades europeas importantes, desde Oporto a San Petersburgo. En Riga se construyeron diferentes edificios con este estilo hasta 1916.

Lo cierto es que llama bastante la atención y algunas fachadas son preciosas. Seguimos el recorrido marcado hacia la iglesia ortodoxa de la Natividad de Cristo. Muy llamativa por fuera y difícil de entender el interior desde una educación católico-romana. Después, el monumento a la libertad, que nos recibe con un tándem de tres pasajeros fotografiando el momento de llegada a este hito.

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

ART NOUVEAU EN RIGA

IMG_6618

ART NOUVEAU EN RIGA

Volvemos al Casco Histórico para terminar de recorrer la parte que nos hemos dejado esta mañana. Hacemos las fotos oportunas y volvemos a la estación para comprar el billete y volver al hotel.

Print Friendly, PDF & Email
Por | 2015-04-13T16:05:12+00:00 19 septiembre, 2014|REPÚBLICAS BÁLTICAS 2014|Sin comentarios

ESCRÍBENOS UN COMENTARIO

avatar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.